Gestión de residuos de CO2

De media nuestra factura de agua en España es de 301,15 € (175 m³/año según la OCU). Parte de esa factura cubre los costes del agua que llega a nuestros hogares; la otra parte cubre los gastos de alcantarillado o la depuración.

Por tanto, podemos llegar a la conclusión que ya pagamos parte de los gastos generados de nuestra vida diaria.

El agua no es el único consumo al que esto se aplica, por ejemplo «regulaciones de producción responsable» son aplicadas a consumos electrónicos, baterías y vehículos. Los fabricantes pasan ese precio a sus clientes.

¿Por qué no tenemos leyes similares para la gestión de la descarga de CO2?
La idea es simple. Compañías que extraen combustibles fósiles deberían ser responsables de asegurar que la misma cantidad de CO2 generada para su extracción y uso es almacenada nuevamente bajo tierra. Ya hemos visto que esto es posible gracias a proyectos como el de la petrolera Equinor, que bombea el dióxido de carbono a las capas rocosas que subyacen al mar del Norte. Hoy en día algunas empresas están involucradas en proyectos de reforestación para la absorción de CO2. Esa es la única forma de llegar a las metas del Acuerdo de París.

Claro está que esto conlleva un precio. Pero investigadores argumentan que podemos comenzar a pequeña escala, con la obligación de capturar o almacenar alrededor del 10% de las emisiones para el final de la década y un 50% para 2040.

Estas acciones son conocidas como «Stored Fractions» y deberán ir incrementándose lentamente hasta alcanzar el 100% para 2050, para así alcanzar los requerimientos establecidos en el Acuerdo de París. Acuerdo de «equilibrio entre emisiones antropogénicas por fuentes y las absorciones por sumideros de gases de efecto invernadero».

Tristemente en la actualidad en el planeta se captura menos del 0.1% de CO2.